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Editorial Revista Punto de Apoyo.

Cuando estamos a punto de terminar la celebración de nuestro XXX Aniversario, en la Asociación El Saliente podemos hacer un balance positivo de lo que han supuesto estas tres décadas de lucha por la integración y la normalización de la vida de muchas personas con discapacidad.

El marco legislativo ha experimentado cambios que se han traducido en avances sociales. La percepción de la discapacidad es totalmente diferente a la que había a finales de los años 80 y este es un logro del que debemos estar orgullosos como sociedad.

Sin embargo, cada día siguen llegando a nuestra Entidad casos de emergencia social, de personas que son víctimas de claras vulneraciones de sus derechos, reconocidos en nuestra Constitución y nuestras leyes.
Esa labor de intentar dar respuesta a las demandas de las personas que más lo necesitan sigue siendo, después de 30 años, una de las principales razones de la existencia de El Saliente.

Velar por el cumplimiento de la ley y el respeto de los derechos de todos los ciudadanos y ciudadanas, tengan o no discapacidad, y sea cual sea su poder adquisitivo, sexo, raza u origen social, es algo que recae aún en entidades como la nuestra, que, después de muchos años de trabajo y esfuerzo, hemos conseguido dotarnos de una estructura profesionalizada, con mayores posibilidades de reclamar ante la Justicia y conseguir resultados positivos. Somos conscientes de que esta realidad pasa desapercibida para gran parte de la sociedad. Por eso, las organizaciones que representamos a las personas con discapacidad debemos impulsar nuestra labor de sensibilización, para poder reivindicar con más fuerza nuestros derechos.

Más de diez años de una dura crisis económica y de políticas antisociales han provocado un retroceso en el Estado del Bienestar, han despojado a los sectores más desfavorecidos de muchos de sus derechos y nos han dejado una sociedad con mayores desigualdades. La aplicación de la Ley de Dependencia se ha paralizado, y ha habido casos de personas que han llegado a fallecer, mientras esperaban las ayudas a las que tenían derecho. Muchos ciudadanos se ven indefensos y vienen a nuestra Entidad a solicitar ayuda, porque nos perciben como un punto de apoyo, en el que poder encontrar el respaldo y el alivio a algunos de sus más graves problemas. Desde El Saliente, no podemos dejar pasar ni un minuto más sin demandar de manera contundente un impulso del carácter social de nuestras Administraciones, para ayudar a aquellos que lo necesitan.

Entre los sectores de la población afectados están también las personas con alguna enfermedad mental, que además de sufrir esa desprotección y ese olvido por parte de los Poderes Públicos, cargan, en su vida cotidiana, con la pesada losa del estigma y los prejuicios. Es esencial la celeridad en los trámites administrativos, para que muchas personas tengan una mínima oportunidad de vivir de una manera algo más digna, alejándose de la pobreza y la exclusión. Por eso, ahora que se cumplen 30 años de andadura de El Saliente, cerramos un ciclo que ha supuesto grandes satisfacciones y logros, pero que también nos ha dejado clara la necesidad de renovar, con más fuerza incluso, nuestro compromiso con el colectivo de personas con discapacidad.

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